Santa María de Xunqueira de Espadanedo, la Joya Oculta de Ribeira Sacra.
El monasterio de Santa María de Xunqueira de Espadanedo es uno de esos sitios, hermosos a la vez que desconocidos, que pueblan la geografía gallega; un lugar perdido en el laberinto de la Ribeira Sacra cuyo encanto difícilmente nos dejará indiferentes.
Ubicada en la falda del Monte Meda a más de 600 m de altitud se erige la centenaria, me a atrevería a decir que milenaria, abadía de Xunqueira de Espadanedo. Sus confusos inicios podríamos remontarlos a la Alta Edad Media, momento en el que se puebla la Ribeira Sacra con pequeños cenobios familiares que se rigen por reglas propias, muchas de ellas de origen oriental. Gracias a la documentación sabemos que en año 1174 existía un monasterio benedictino bajo la advocación de S. Julián y que este monasterio, en una fecha imprecisa que podemos situar entre 1174 y 1191, se transformará en la abadía cisterciense de Santa María de Xunqueira de Espadanedo. Entre finales del siglo XII y comienzos del S. XIII debe iniciarse la fábrica del monasterio medieval pues, según reza la inscripción de la puerta sur, el templo se consagra a la Madre de Dios en el año 1230 durante el Reinado de Alfonso VI, rey que confirmará el coto que su padre Fernando II había dado al monasterio.
Entre finales del siglo XIV y mediados del siglo XVI se escriben los renglones más oscuros de la historia del monasterio; se relaja la observancia de la Regla, se asienta el “desgobierno” de los abades comendatarios (terribles administradores que esquilman el patrimonio del monasterio) y las interferencias de las noblezas, vieja y nueva, conducen al deterioro físico y espiritual de un monasterio abocado a perder su independencia; durante casi cien años (1447-1546) Xunqueira de Espadanedo será priorato de Montederramo. A mediados del siglo XVI (año 1546) Xunqueira de Espadanedo entrará a formar parte de la Congregación de Castilla, recobra su independencia e inicia una nueva etapa que se reflejará en la construcción y reconstrucción de las dependencias monacales.
El final del monasterio como tal llegará con la Desamortización de 1836 iniciándose su renacimiento el 12 de diciembre de 1980, año en que su iglesia es declarada Monumento histórico-artístico (actualmente BIC) y a partir del cual, el complejo cultural, se beneficiará de importantes intervenciones. Actualmente es la iglesia parroquial y sede del Concello.
La historia artística del monasterio se divide en dos etapas: La Baja Edad Media (S. XIII) y la Edad Moderna (S. XVII-XVIII), en medio una sucesión de crisis que sumen al monasterio en una larga noche de piedra.
De la primera fase sólo queda el templo medieval, ejemplo remarcable del románico tardío gallego (S. XIII). Xunqueira, si bien presenta los rasgos de sencillez que caracterizan a la orden cisterciense, no responde exactamente al llamado “Plan Bernardo” presentando una estructura más inspirada en las tradiciones locales, herederas de los maestros de la catedral Auriense, y al igual que otros templos del entorno optará por la planta basilical de tres naves rematadas en sendos ábsides semicirculares.
Las huellas de este estilo de transición se dejan ver tanto en la arquitectura como en la escultura de sus capiteles. Por lo que respecta a la arquitectura, apunte de la mayor parte de los arcos y altura considerable del templo; En lo tocante a la escultura, sencillez y esquematismo presidirán capiteles, altar y pila bautismal. Pero esta sencillez ornamental, en ocasiones, desaparece, devolviendo a los capiteles su función original, contar historias. Así pues, junto a los capiteles vegetales, los maestros de Xunqueira nos sorprenden, tanto con iconografías características del románico (lucha entre leones y dragones, abubillas o sirenas pájaro descritas en los bestiarios medievales) como con originales escenas, entre las que destaca, el capitel que representa las murallas del Jerusalén apocalíptico.
La llegada de la Contrarreforma y la adhesión a la Congregación de Castilla propicia la renovación, tanto de las infraestructuras, muy arruinadas, como de los interiores del templo que deben adaptarse a nuevas sensibilidades, la Tridentina y las propias de la Congregación.
Las reformas emprendidas por la entrada en la Congregación de Castilla se ven fundamentalmente en la reorganización del templo: construcción del Coro alto y yuxtaposición de la Chirola Moderna al ábside medieval;
La Contrarreforma Católica se refleja fundamentalmente en el arte mueble: amueblado de ábsides y pilares con retablos Modernos: Manieristas (Retablo Mayor y de pilares centrales) y barrocos (ábsides laterales y muro norte) que buscan ensalzar la figura de María al mismo tiempo que exaltar el monacato occidental en las figuras de S. Benito de Nursia y S. Bernardo de Claraval.
El Retablo Mayor del templo tiene como protagonista la hermosa imagen de la Asunción flanqueada, en el cuerpo inferior, por las Adoraciones de los pastores y Reyes Magos (primera teofanía de Jesús encarnado); en el cuerpo superior, Presentación en el templo/Purificación de la Virgen y Circuncisión (aceptación de la Ley mosaica). Corona la calle central el misterio cristiano por excelencia: la muerte de Cristo en la escena del Calvario. El conjunto se completaba con la Lactatio de San Bernardo que muestra a María dando su leche nutricia, protectora y sanadora al Santo-místico que, una vez la recibe, se convierte en el Doctor Melifluo de la Iglesia.
Junto con las pequeñas reformas del templo medieval se inician en el siglo XVI las grandes obras del monasterio: se rehace el Claustro Regular con un minimalista estilo toscano que convierte este espacio en uno de los más elegantes del entorno (destaca en sus antepechos el curioso sistema solar) y se levanta ex novo el claustro de la Hospedeía y la Portería del monasterio en cuya portada destaca el escudo de la Congregación de Castilla que preside la entrada al monasterio.
El segundo día de marzo del año 1800 tras el último rezo del día, Completas, se desploma la portada medieval del templo obligando a la construcción de un nuevo hastial. Entre 1801 y 1802 se levantará la nueva estructura y si bien, la fachada responde a los cánones clasicistas del Neoclásico, la torre de las campanas se inspirará en los pasados modelos barrocos. La caída de la fachada medieval anuncia un desastre mayor, la Desamortización de Mendizabal que supone el final de tiempo de los monjes y la ruina de sus emblemas, los monasterios.
Esta es, brevemente, la historia del Monasterio de Santa María de Xunqueira de Espadanedo, germen del actual Concello. Cuando llegaron los monjes a estas duras tierras sólo había juncos y espadañas, plantas de agua; tierra pantanosa que monjes, conversos y campesinos transformaron en un espacio de vida. El monasterio es más que piedra sobre piedra, es la memoria perennizada de nuestro pueblo, la identidad inquebrantable de nuestras gentes, el legado centenario de los monjes, porque el Patrimonio Cultural es lo que somos, nuestra identidad: lo que nos diferencia de los demás y nos conecta con el mundo.